Venezuela: Contradicciones del crecimiento económico sin bienestar social

2026-04-24 · Abajo Cadenas

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Mientras el régimen chavista celebra un supuesto repunte económico, la mayoría de los venezolanos continúa viviendo en condiciones precarias. Las promesas de crecimiento económico del gobierno de Nicolás Maduro parecen no reflejarse en la realidad cotidiana de la ciudadanía. Según un análisis de Runrunes, aunque los expertos predicen un crecimiento del 12% del PIB para este año, la mejoría no se traduce en una mejora del nivel de vida para la población común.

Venezuela: Contradicciones del crecimiento económico sin bienestar social

El Producto Interno Bruto es un indicador que mide la producción económica de un país, pero esta expansión no necesariamente refleja una distribución equitativa de la riqueza. La metáfora de una cascada de riqueza que debería beneficiar a todos queda desmentida en un contexto donde las políticas del régimen priorizan el control y la opacidad sobre la verdadera distribución del bienestar. A pesar de algunos avances en la exportación de petróleo, esto no ha llevado a una mejora tangible para los ciudadanos de a pie.

Expertos como Pedro Palma, mencionado en el informe de Runrunes, señalan que la reducción potencial de la inflación podría tener un impacto positivo en los sectores más vulnerables. Sin embargo, estas expectativas optimistas se ven ensombrecidas por la realidad de que los aumentos salariales prometidos apenas compensan la inflación galopante, que el Banco Central reporta en un 71,8% en el primer trimestre y un dramático 649% anual.

La política económica del régimen ha sido inconsistente, oscilando entre control estatal y ensayos de liberalización que benefician solo a una élite. El régimen ha tenido encuentros favorables con actores internacionales, incluyendo a Estados Unidos, que recientemente alivió algunas sanciones. Este alivio ha permitido que el Banco Central de Venezuela participe nuevamente en el sistema financiero internacional, facilitando transferencias monetarias y disminuyendo la volatilidad del mercado cambiario.

Sin embargo, el supuesto optimismo generado por estos movimientos es poco más que una ilusión para el ciudadano promedio. La brecha salarial en Venezuela es abismal, y el poder adquisitivo sigue siendo insuficiente para cubrir lo básico. En 2025, el promedio salarial en el sector industrial era de $503 al mes, según Conindustria, pero incluso un gerente sólo ganaba $1.138 mensuales, lo cual es insuficiente para cubrir una canasta básica de alimentos que costaba $692 en marzo de ese año.

Más del 60% de la población trabaja en el sector informal, de acuerdo con cifras de la UCAB y consultoras independientes. Esto refleja una falta de oportunidades en el mercado laboral formal, endurecido por el régimen que ha disminuido el gasto público en áreas esenciales como infraestructura, salud y educación, perpetuando así la crisis venezolana.

Omar Zambrano, otro economista citado en el análisis de Runrunes, expresa dudas sobre el impacto real de las promesas de inversión extranjera, mencionando la falta de garantías institucionales y judiciales que ahuyentan a posibles inversores. La volatilidad económica está lejos de ofrecer un respiro al país, y el riesgo de una nueva hiperinflación sigue latente.

A pesar de estos problemas, el gobierno continúa cimentando su postura de éxito económico en una narrativa protegida por alianzas internacionales y un control mediático interno. Sin embargo, en el fondo, el régimen enfrenta un dilema significativo: para mantener el apoyo de las instituciones internacionales y seguir alivianado las sanciones, necesitará demostrar transparencia fiscal –una práctica que históricamente ha evitado.

En conclusión, el proclamado crecimiento de la economía venezolana no representa más que una fachada sin sustancia tangible para la mayoría de sus ciudadanos. Mientras el régimen promueve una imagen de progreso, la brecha entre la riqueza y el bienestar colosalmente favorece al aparato gubernamental y a ciertos sectores empresariales, dejando a la población atrapada en una espiral de precariedad constante. La promesa de un futuro mejor parece una quimera bajo el dominio del régimen chavista.


Fuentes:

Runrunes — https://runrun.es/rr-es-plus/606088/y-cuando-la-gente-comun-podra-sentir-una-mejoria-en-venezuela

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