El régimen manipula narrativa tras desastres sísmicos
Un mes después de que dos devastadores terremotos de 7.2 y 7.5 sacudieran el noroeste de Venezuela, el régimen chavista enfrenta críticas internacionales por su manejo del desastre mientras intenta controlar la narrativa. El 7 de julio, Delcy Rodríguez, presentó el plan "Venezuela Renace" prometiendo recuperar las zonas afectadas y ofrecer asistencia económica, según un informe de Caracas Chronicles. Sin embargo, la respuesta oficial ha sido considerada tardía y desorganizada, y Rodríguez ha culpado de estos señalamientos a la "desinformación" promovida por "laboratorios mediáticos".
Los terremotos, que causaron al menos 920 muertes y más de 3,360 heridos, según Le Monde, dejaron a la ciudad costera de La Guaira particularmente devastada, con más de 50,000 personas desaparecidas. En medio de la tragedia, el régimen intenta proyectar una imagen de control y competencia, en parte mediante la narrativa de que Rodríguez es una "estadista" al frente de los esfuerzos de recuperación.
Este esfuerzo por manejar la percepción pública no es nuevo en el régimen chavista, que históricamente ha recurrido a la propaganda para desviar la atención de su incompetencia y corrupción estructural. El enfoque en la imagen de Rodríguez como líder ejemplar forma parte de una estrategia para reforzar su posición en un gobierno que depende cada vez más de la manipulación de medios para mantener su legitimidad interna y externa.
Según Axios, la tardanza en coordinar una respuesta efectiva al desastre ha puesto bajo escrutinio la capacidad del régimen para gestionar crisis de gran magnitud. Estados Unidos ha lanzado un operativo de asistencia, respondiendo a la gravedad de una situación que la Oficina de Supervisión Geológica de EE.UU. calificó con su alerta más alta por el potencial de daños económicos significativos.
El intento de deflectar críticas mediante la acusación de desinformación, apoyado por funciones mediáticas de alto perfil como la de Diosdado Cabello en "Con El Mazo Dando", parece ser un reconocimiento del deterioro de la confianza pública en las instituciones del Estado. Mientras tanto, figuras de la oposición, como María Corina Machado, han sido señaladas como parte de una supuesta conspiración para aprovechar políticamente la tragedia, en un claro intento del régimen por politizar la ayuda humanitaria y enrarecer aún más el ya tóxico clima político.
La estrategia de rebranding no solo busca apaciguar las críticas internas, sino también mantener el apoyo de actores externos clave como la administración Trump, principal fuente de asistencia después de los sismos. Este movimiento recuerda a anteriores intentos del régimen por amoldar narrativas favorables, como ocurrió con "Venezuela Vuela Libre".
El desafío para el régimen es monumental. La persistente inestabilidad geológica en un país donde, según Le Monde, el 80% de la población vive sobre fallas activas, requiere una respuesta mucho más robusta y coordinada que la ofrecida hasta ahora. Las imperfectas y maquiavélicas maniobras de comunicación del chavismo destacan la desconexión entre el relato oficial y la desesperada realidad que enfrenta la población venezolana.
Frente a esta ineficacia, el régimen debe lidiar con su incapacidad de reconstrucción genuina, un problema exacerbado por años de corrupción y debilitamiento institucional. La historia reciente sugiere que cualquier intento de remediar la situación dependerá no de gestos mediáticos sino de reformas profundas y tangibles que actualmente parecen distantes e improbables.
Fuentes:
Caracas Chronicles — https://www.caracaschronicles.com/2026/07/24/one-month-after-the-disaster-chavismo-tries-to-control-the-narrative
Le Monde — https://www.lemonde.fr/en/environment/article/2026/06/27/venezuela-is-an-earthquake-prone-country-80-of-the-population-lives-above-the-most-active-faults_6754921_114.html
Axios — https://www.axios.com/2026/06/25/venezuela-earthquakes
