EE.UU. juega a dos bandas en la crisis venezolana
En el complejo tablero geopolítico de Venezuela, Estados Unidos muestra dos rostros en su política hacia el país sudamericano. Desde enero de este año, la estrategia de Washington ha tomado direcciones divergentes pero complementarias. Por un lado, la Casa Blanca adopta un enfoque pragmático, negociando con figuras de la oposición más allá de María Corina Machado y Edmundo González. Por otro lado, el Congreso resguarda la legitimidad de estos líderes a través de resoluciones bipartidistas. Esta dualidad refleja intereses estratégicos más que ideológicos en la región.
Los diálogos en Venezuela cobraron vida cuando el 1 de agosto, Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera iniciaron conversaciones telefónicas entre el gobierno de Delcy Rodríguez y los remanentes de la Asamblea Nacional de 2015. Este movimiento, patrocinado por la administración de Trump, muestra una clara intención de estabilización económica y política. Paralelamente, una resolución del Senado reafirmó a González como presidente electo, subrayando la necesidad de elecciones libres y justas. Según Caracas Chronicles, esta estrategia dual no busca definir un ganador sino mantener intereses estadounidenses a lo largo de distintos ciclos políticos.
La estrategia de la Casa Blanca se centra en tres fases clave: estabilización económica, recuperación y reconciliación, y transición. Este enfoque, delineado por el Secretario Rubio, pone a Venezuela en un camino controlado que evitaría disrupciones graves, especialmente en el sensible mercado petrolero. De hecho, el reciente avance de la misión del FMI en Caracas y la atención del Secretario de Energía Chris Wright en el sector petrolero refuerzan esta prioridad de estabilización por encima de los ideales democráticos.
Sin embargo, el Congreso estadounidense no está supeditado a las preocupaciones ejecutivas. Con su discurso de principios, protege la posición de figuras de la oposición como Machado y González. Además, como señala El País, la economía venezolana enfrenta retos monumentales, con una inflación acumulada que podría alcanzar el 200% a fin de año, un panorama que complica aún más la situación política.
Washington parece dividir sus roles: mientras la Casa Blanca negocia controles económicos, el Congreso asegura el terreno ideológico. Las dinámicas internas, destacadas en la resolución del Senado, buscan institucionalizar la influencia de Estados Unidos en Venezuela, independientemente de quién ocupe la presidencia en el futuro.
En este contexto, la economía venezolana continúa su decadencia. En el primer semestre de 2023, la economía se contrajo un 7%, según el Observatorio Venezolano de Finanzas. Esto se ve agravado por una crónica debilidad crediticia, la más baja de América Latina, como resalta un informe de El País. Estos indicadores económicos no solo reflejan la crisis sino que también imponen una urgente necesidad de estabilización nacional.
El dilema radica en la desconexión entre la política exterior estadounidense y las necesidades del pueblo venezolano. Mientras la Casa Blanca se centra en la estabilidad y el Congreso en principios, el ciudadano común sufre las consecuencias de más de dos décadas de crisis y represión bajo el régimen chavista. ¿Hasta qué punto este “proceso de transición” realmente permitirá a los venezolanos tener voz y voto en su destino político?
Las resoluciones del Congreso, aunque simbólicamente poderosas, carecen de impacto si no se acompañan de acciones concretas. Para que su respaldo a Machado y González sea más que un gesto, el Congreso podría condicionar el alivio de sanciones a medidas verificables, como la liberación de presos políticos y la organización de elecciones transparentes. De lo contrario, las decisiones quedarían en manos del Ejecutivo, aumentando la desconfianza en el proceso.
La crisis venezolana no solo es un dilema económico y político, sino una prueba de fuego para el verdadero compromiso de la comunidad internacional con la democracia y los derechos humanos. Estando en juego la vida de millones de venezolanos, la estrategia dual de Estados Unidos debe trascender la simple tutela y verdaderamente enfocarse en facilitar un cambio genuino y sostenible para Venezuela.
Fuentes:
Caracas Chronicles — https://www.caracaschronicles.com/2026/08/07/pragmatic-bipartisanship-the-two-faces-of-us-policy-toward-venezuela El País — https://elpais.com/economia/2023-07-27/la-reactivacion-economica-de-venezuela-se-estrella-con-la-fragilidad-del-credito.html Infobae — https://www.infobae.com/venezuela/2023/07/26/nuevo-ciclo-recesivo-en-venezuela-la-economia-se-contrajo-un-7-en-el-primer-semestre-de-2023/ Infobae — https://www.infobae.com/venezuela/2023/08/08/crisis-economica-en-venezuela-entre-enero-y-julio-se-registro-una-inflacion-acumulada-de-115/ El País — https://elpais.com/international/2023-07-10/venezuelan-economy-seeks-growth-while-stuck-between-political-crisis-and-chevron-effect.html
